En el mes de diciembre de 2016 se celebró en Cancún, México, la Conferencia de las Partes (COP), esto en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica, donde se discutió a nivel mundial diversos temas sobre la conservación y aprovechamiento sustentable de la misma. En esta Conferencia Mundial participaron alumnas y profesoras de la Universidad Intercultural del Estado de México quienes aportaron el punto de vista no solo de la academia, sino de los pueblos originarios.

Para conversar sobre su participación, así como el desarrollo y conclusiones de la Conferencia de las Partes, en Cancún, 2016, contamos hoy con:

Lorena González Pablo. Es egresada de la Licenciatura de Comunicación Intercultural de la Universidad Intercultural del Estado de México; Maestra en Geografía Humana por el Colegio de Michoacán; actualmente docente de la Universidad Intercultural del Estado de México

En 1888, el General Porfirio Díaz fundó una de las primeras instituciones científicas mexicanas, el Instituto Médico Nacional. Hasta su clausura en 1914, el Instituto Médico Nacional realizó contribuciones fundamentales para el actual conocimiento de la flora medicinal, así como de otros recursos naturales, del país. Sin embargo, esta tarea no fue fácil. En un país devastado por las guerras, la infraestructura científica, como los herbarios, era muy pobre o inexistente. Es por ello que los botánicos mexicanos establecieron estrechas relaciones con sus colegas del Departamento de Agricultura, del Museo Nacional de los Estados Unidos y del Instituto Smithsoniano. Estas relaciones fueron cruciales, máxime si consideramos que un porcentaje importante de las colecciones que alimentaron su herbario, fueron adquiridas a través de la venta, donación o intercambio con los Estados Unidos.

Angélica Morales Sarabia. Es historiadora y Doctora en Ciencias por parte de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Coordinadora del Programa de Historia de la Ciencia del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM. En sus líneas de investigación, las plantas constituyen su pretexto y pasión.

Fotos: Instituto Médico Nacional, Cyrus G. Pringle (1838-1911) Gray Herbarium , José Ramírez (1852 -1904).

Material de Apoyo:
Morales Sarabia, Angélica, La consolidación de la botánica mexicana. Un viaje por la obra de José Ramírez 1879-1904. CEIICH-UNAM, México, 2015, pp. 289.

El Oso Andino, también llamado Oso de Anteojos, es una especie vulnerable, se estima que cerca de 20.000 ejemplares aún sobreviven en vida silvestre. Poco se conoce acerca de esta especie, en comparación con las otras siete especies de osos que habitan nuestro planeta.

El Oso Andino habita en la cordillera de los Andes, desde Venezuela, pasando por el Ecuador, hasta el noroeste de Argentina. Está adaptado para vivir en una gran variedad de hábitats. El ser humano es la principal amenaza para su supervivencia. La agricultura y la ganadería están destruyendo hábitats valiosos para esta especie, originando conflictos oso-humano debido a esto los osos son asesinados. Los Osos Andinos son muy tímidos y ariscos,

Actualmente los Osos Andinos se encuentran en peligro, ya que Los Bosques de Neblina y Los paramos donde viven, están desapareciendo rápidamente a causa de las actividades humanas. Con un mejor entendimiento de las necesidades de esta especie, se pueden implementar estrategias para lograr su sobrevivencia, protección y convivencia con el ser humano. La educación ambiental es una de las vías para salvar al Oso Andino de la extinción.

Armando Castellanos reside en Quito, Ecuador. Es Biólogo y presidente de la Fundación Oso Andino. Dirige el Proyecto Grandes Mamíferos del Parque Nacional Cayambe Coca, en el Ecuador. Ha investigado a los Osos Andinos desde 1995. Su proyecto es el único en el mundo que ha reinsertando de manera exitosa 20 Osos Andinos cautivos a áreas naturales. Ha publicado numerosos trabajos científicos; además, ha filmado numerosos documentales para BBC, National Geographic y otras televisoras.