Las medusas, mejor conocidas por la gente de mar como “aguamalas”, son animales de cuerpo gelatinoso que parecen delicadas campanas transparentes con finos tentáculos. Se desplazan en el mar mediante contracciones rítmicas, tomando agua y luego expulsándola. Las medusas tienen colores y formas muy llamativos que las hacen muy atractivas para los turistas, especialmente para los niños, que las confunden con hermosos globos flotando, pero al tocar sus tentáculos pueden sufrir severas reacciones alérgicas e intenso dolor.
 
Los tentáculos de las medusas poseen células especializadas que secretan substancias que afectan el sistema nervioso de sus presas, generalmente peces. Las toxinas de las medusas son parecidas a algunos venenos de serpientes y alacranes; paradójicamente, tienen aplicaciones médicas potenciales, por ello son de gran interés científico, en especial para las Neurociencias.
 
Mónica Adriana Torres Ramos. Es Bióloga, Maestra en Biología Celular y Doctora en Neurociencias egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Con estudios posdoctorales en Neurociencias de la Universidad del País Vasco, España. Actualmente es investigadora en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez.
El complejo lagunar Ojo de Liebre, Guerrero Negro es la salina natural más grande del mundo, se encuentra en el estado de Baja California Sur. Es parte del corredor del Pacifico que utilizan las aves migratorias que vienen desde Alaska incluso Rusia para pasar el invierno en diversos humedales de México, así como en Centro y Sudamérica. El complejo lagunar ha sido nombrado sitio prioritario por la comisión RAMSAR. Si eres un amante de las aves, aquí definitivamente encontrará un espectáculo natural único: ¡4,000 o 6,000, incluso más aves, de diferentes especies, moviéndose al mismo tiempo, como si fuera un solo ser!
 
Iván Fernando Pozas Ocampo. Biólogo Marino, egresado de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, donde trabajó con aves playeras, acuáticas y marinas. Actualmente estudia la Maestría en Ciencias en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR) con venenos de serpientes de cascabel.
Los bioplásticos provienen de fuentes naturales y renovables. Todos son degradables por microorganismos como las bacterias, hongos y algas. Los primeros bioplásticos conocidos fueron fabricados a partir de vegetales, en especial del almidón de la papa, maíz y yuca, proporcionando materiales para elaborar cubiertos, envases y bolsas.
 
Hoy día existen una variedad de bioplásticos provenientes de bacterias, como los PLA y PHA que ya se comercializan; pero todavía no pueden competir en precio con los plásticos tradicionales, ya que su fabricación sigue siendo más cara. También están limitados precisamente por su biodegradabilidad, pues a veces se necesitan materiales para fabricar productos de larga duración; pero, la estabilidad de los bioplásticos es suficiente para fabricar la mayoría de los envases que utilizamos y tiramos cada día, por lo que su uso contribuye a disminuir la acumulación de residuos.
 
Daniel Arrieta Baez es Químico Farmacéutico Biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, realizo su maestría en el Instituto Politécnico Nacional y su Doctorado en el Instituto de Biotecnología de la UNAM. Realizo un postdoctorado en la City University de Nueva York, en los Estados Unidos. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Trabaja en el Instituto Politécnico Nacional, institución que en 2016 le otorgó el Premio a la Investigación por dirigir el proyecto “Obtención de Biopolímeros de los Residuos Agroindustriales de la Cáscara del Jitomate.”
Se estima que la producción de plásticos a nivel mundial equivale a 300 millones de toneladas por año. Un estudio calcula que se han producido 8,300 millones de toneladas de plásticos desde que se produjeron a gran escala en la década de 1950, esta cifra equivaldría al peso de mil millones de elefantes. Su durabilidad los convierte en materiales comercialmente favorables, pero sobre todo en contaminantes persistentes. En la última década, ha surgido un gran interés en el estudio de los desechos plásticos en mares, lagos y ríos, el cual se ha extendido a los microplasticos, es decir: fragmentos menores a 5 milímetros.
 
En la actualidad aún se desconoce el impacto adverso de los microplásticos en los océanos, así como su destino final y sus repercusiones ambientales, por lo que su estudio ha comenzado a ser abordado por diversos grupos de investigación. A pesar de que países como Estados Unidos y los que conforman la Unión Europea han reconocido esta problemática, e inclusive han fomentado políticas de restricción sobre estos desechos, en México los trabajos en este sentido son escasos.
 
Nancy Ramírez Álvarez es Oceanóloga y Doctora en Oceanografía Costera la por la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Autónoma de Baja California. Actualmente es investigadora en el Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la misma institución. Cuenta con 20 años de experiencia. Sus Líneas de investigación son: “Contaminación Ambiental (Marina y Terrestre)” y “Desechos Plásticos y su Repercusión en el Ambiente”. Actualmente estudia la presencia de microplásticos en el agua y sedimento de la Bahía de Todos Santos, en Baja California; México.

México es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo. De acuerdo a un estudio publicado en 2013 por Llorente y Ocegueda en la Revista Mexicana de Biodiversidad, alberga alrededor de 23,000 especies de plantas, aproximadamente el 10% de todas las que existen en el mundo, ocupando el quinto lugar. En cuanto a fauna, es el segundo a nivel mundial en reptiles con 864 especies, el tercero en mamíferos con 564 y el quinto en anfibios con 376. Las actividades relacionadas con el ser humano han afectado en gran medida los ecosistemas y a las poblaciones de muchas especies. Algunos grupos de la sociedad civil se han organizado en defensa de la Biodiversidad y realizan numerosas acciones.

Leonardo Ramos Barbosa Es Presidente de Economía y Ambiente, Asociación Civil. Es Maestro en Educación y Comunicación Ambiental. Cuenta con 9 años de experiencia en educación ambiental. Laboró en la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la CDMX, en el área de Participación Ciudadana y Educación Ambiental.