La Laguna de Zumpango es un remanente de los grandes lagos de la Cuenca de México, por lo cual, representa un ecosistema importante para la avifauna a nivel regional y nacional. En la actualidad en este humedal podemos encontrar más de 150 especies de aves, entre las que se encuentran: patos, garzas, aves playeras, zambullidores y aves canoras como el cenzontle y el chivirín pantanero. El 50% de la avifauna que habita en esta laguna está representada por especies acuáticas, que encuentran en este ecosistema un hábitat importante para reproducirse, o para descansar y alimentarse durante la temporada de migración. La Laguna de Zumpango es un excelente sitio para realizar actividades recreativas como la observación de aves, que nos permite estar en contacto con la naturaleza, así como conocer y aprender sobre la biodiversidad de nuestro país.

Araceli Janette Rodríguez Casanova. Bióloga, Maestra en Ciencias en Biodversidad y Conservación, egresada de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Ha estudiado a las aves acuáticas de la Laguna de Zumpango desde 2013. Actualmente trabaja en proyectos sobre la conservación de aves acuáticas prioritarias.

MATERIAL DE APOYO:

Rodríguez-Casanova, Araceli Janette, & Zuria, Iriana. (2018). Biología reproductiva de anátidos (Familia Anatidae) en la Laguna de Zumpango, Estado de México. Huitzil 19(1), 1-13. https://dx.doi.org/10.28947/hrmo.2018.19.1.301https://outlook.office.com/owa/…

Patos y más patos en la Laguna de Zumpango. Davy Garrido. Publicado el 17 dic. 2015. https://www.youtube.com/watch?v=7n2WxyGf0Jk

En México, la historia de los museos marca usualmente el siglo XIX como la época en la que esas instituciones tuvieron su origen. Sin embargo, antes de la apertura del Museo Nacional Mexicano, considerado nuestro primer templo de las musas, hubo al menos once gabinetes de historia natural en los que se albergaban colecciones de una naturaleza novohispana que apenas se estaba reconociendo.

De los gabinetes que existían en el centro de la ciudad de México, diez de ellos eran de coleccionistas que mantenían el acceso restringido a unos cuantos, mientras el otro, que pertenecía al cirujano y expedicionario español, José Longinos Martínez, se estableció como el primer espacio público que servía de escenario a la naturaleza novohispana mientras honraba el patrocino y la existencia del monarca Carlos III.

El gabinete de Longinos Martínez ha trascendido en la historia de los museos mexicanos como el primer y único museo del siglo XVIII; sin embargo, y como ahora veremos, hay más que decir de él.

María Eugenia Constantino
Es Doctora en Ciencias con especialidad en Investigaciones Educativas por el CINVESTAV. Actualmente trabaja como Profesora Investigadora en la Universidad del Valle de México, Campus Tlalpan y como profesora de Historia de la Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y ha publicado numerosos artículos enfocados en el coleccionismo de naturaleza novohispano, aprovechando el tema para pensar en una de sus inquietudes: las relaciones entre humanos y animales

En México, la historia de los museos marca usualmente el siglo XIX como la época en la que esas instituciones tuvieron su origen. Sin embargo, antes de la apertura del Museo Nacional Mexicano, considerado nuestro primer templo de las musas, hubo al menos once gabinetes de historia natural en los que se albergaban colecciones de una naturaleza novohispana que apenas se estaba reconociendo.

De los gabinetes que existían en el centro de la ciudad de México, diez de ellos eran de coleccionistas que mantenían el acceso restringido a unos cuantos, mientras el otro, que pertenecía al cirujano y expedicionario español, José Longinos Martínez, se estableció como el primer espacio público que servía de escenario a la naturaleza novohispana mientras honraba el patrocino y la existencia del monarca Carlos III.

El gabinete de Longinos Martínez ha trascendido en la historia de los museos mexicanos como el primer y único museo del siglo XVIII; sin embargo, y como ahora veremos, hay más que decir de él.

María Eugenia Constantino
Es Doctora en Ciencias con especialidad en Investigaciones Educativas por el CINVESTAV. Actualmente trabaja como Profesora Investigadora en la Universidad del Valle de México, Campus Tlalpan y como profesora de Historia de la Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y ha publicado numerosos artículos enfocados en el coleccionismo de naturaleza novohispano, aprovechando el tema para pensar en una de sus inquietudes: las relaciones entre humanos y animales

En México el “cempoalxochitl” o flor de veinte pétalos es cultivado para diversos fines. Uno de los usos más conocidos es en el Día de Muertos, donde cada 2 de noviembre se utiliza para las ofrendas y se lleva a los panteones.

El cempasúchil también se emplea con fines medicinales, como colorante de textiles, control de plagas y como alimento de aves de corral, ya que genera el color amarillo a la yema del huevo y mejor un aspecto a la carne de los pollos.

Gimena Pérez Ortega
Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (2016). Participa en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, la Red Temática Patrimonio Biocultural de México. Actualmente realiza una estancia postdoctoral en Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM. Es editora asociada de la Revista Etnobiología, forma parte de la mesa de la Asociación Mexicana de Etnobiología. Ha publicado varios artículos científicos y libros como “Plantas medicinales de uso tradicional en la Ciudad de México”.