Los seres humanos han utilizado plantas para aliviar y prevenir diversas enfermedades, para darle sabor, color y olor a sus alimentos, así como en rituales y ceremonias. Estas propiedades se deben a ciertos compuestos químicos, llamados metabolitos secundarios, que se producen en las hojas, raíces, flores, semillas y frutos. Algunos ejemplos, son: aceites esenciales de olores agradables que contienen eucaliptol, mentol, limoneno, o bien alcaloides como la nicotina y la cocaína con efectos sobre el sistema nervioso. ¿Por qué las plantas producen estas substancias? Hoy día sabemos, que la naturaleza no tiene por objetivo servir al ser humano. La Ecología Química ha descubierto que estas substancias son en realidad defensas químicas de las plantas contra los insectos, hongos, bacterias, pero también pueden atraer polinizadores o insectos adaptados por un proceso coevolutivo. Este es le caso de las larvas de mariposa monarca (Danaus plexipplus) que ingieren plantas tóxicas y usan esas substancias como defensa a los pájaros; más aún, en su estado adulto pueden transformar los alcaloides del néctar de las flores de su dieta en feromonas, es decir en atrayentes sexuales.
 
Ricardo Reyes Chilpa Se graduó como Biólogo en la Universidad Autónoma Metropolitana, es Maestro en Ecología por el Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bióticos y como Doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Investigador en el Instituto de Química de la misma Universidad, donde imparte los cursos: Química y Farmacología de Plantas Medicinales
y Ecología Química

En la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, la desmedida urbanización, y el aumento de la población, han generado un cambio climático, donde la diferencia de temperatura entre el área urbana y rural puede ser de 3 a 5 grados centígrados. Sin embargo, dependiendo de las características meteorológicas, dicha diferencia puede ser de hasta de diez grados entre el centro de la Ciudad de México y las zonas rurales, como Xochimilco. Las personas sufren en estas “islas de calor.” La vegetación urbana es un medio para combatir las “islas de calor”, pero a pesar de las recomendaciones de organismos internacionales, la vegetación es víctima del desarrollo urbano, siendo desplazada por nuevas edificaciones y vías de comunicación.

Invitado(a): Víctor L. Barradas. Víctor: es Licenciado en Ciencias Atmosféricas, Maestro en Ciencias (Geofísica) y Doctor en Ciencias por la Universidad de Nottingham, Gran Bretaña. Sus líneas de investigación son la Interacción Planta-Atmósfera principalmente en el uso del agua, Cambio climático, Micro-climatología, Ecofisiología y Ecología urbana. Ha publicado más de 70 artículos y tres libros. Es Investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

México es reconocido (y auto reconocido) como un país megadiverso, con una flora útil muy abundante, centro de origen de la agricultura y de domesticación de plantas, donde se generaron al menos 100 especies de plantas cultivadas , muchas de las cuales son en la actualidad de gran importancia en la producción mundial, tanto desde el punto de vista alimentario como económico. Sin embargo, de los beneficios y riqueza que el aprovechamiento de estas especies genera en el mundo, México obtiene solo un bajo porcentaje. En este programa se hace un llamado de atención y se analizan las causas de esta lamentable situación

Francisco Basurto Peña , es Biólogo y Maestro en Ciencias por la UNAM. Actualmente labora en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la misma Universidad. Su línea de trabajo es Etnobotánica

La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que se llevará a cabo en el Valle de México, principalmente en Texcoco y San Salvador Atenco, es un megaproyecto polémico. Por una parte, se enfatiza la necesidad de contar con un aeropuerto moderno y eficiente. Por la otra parte, se critica su enorme costo, forma de financiarlo y su impacto ambiental, pues incrementará la superficie de la megaurbe y cancelará la vocación natural de esta área, en especial como zona de recarga de agua y refugio de aves acuáticas. La ciudadanía debe estar informada para apoyar o no este megaproyecto y su impacto al futuro.

Martha Verano Maya Valencia, es licenciada en Derecho y catedrática en el Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas, es titular de las materias de Derecho Informático, Derecho Civil y Derecho Constitucional; es abogada asociada en el Despacho Jurídico “García & Maya abogados”. También contamos con su socio en el despacho:

Juan Ramón García Feregrino, es egresado de la Licenciatura en Derecho por la Universidad de Londres; Maestrante en Derecho Ambiental por la Universidad Autónoma Metropolitana, docente en el Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas y se especializa en el estudio de caso del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Más Información en: www.garciamayaabogados.com

Hoy día, en las sociedades modernas, diversos compuestos con actividad sobre el sistema nervioso central se han convertido en un grave problema de salud y social, ya que tienen efectos adictivos. Estas sustancias pueden ser sintéticas (como las anfetaminas) o de origen vegetal (como los opiáceos de la amapola, la cocaína de la coca, o la nicotina del tabaco). Sin embargo, el uso tradicional de las plantas que producen esos compuestos es mágico-religioso en sociedades mas cercanas a la naturaleza y no recreativo; por esta razón, los sabios Richard Evans Schultes y Albert Hofmann las nombraron “Plantas de los Dioses”. Sorprendentemente, existen plantas psicoactivas que en lugar de crear adicción, presentan efectos antiadictivos. Tal es el caso de la iboga, una planta sagrada de África Central que los pigmeos y otras etnias usan para soñar despiertos y comunicarse con sus ancestros en rituales muy sofisticados. La corteza de la raíz contiene alcaloides que podrían usarse en el tratamiento de adicciones, en especial a drogas de abuso, como los opiáceos.

Invitado:
Félix nació en 1979 en Alemania y se graduó como Biólogo y Maestro en Ciencias en la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente cursa el Doctorado en Ciencias Biológicas en la misma Universidad.