En el estado de Tabasco, aproximadamente el 70% de su superficie son «tierras bajas», es decir que sufren inundaciones de forma natural, cuando menos una vez al año. El origen de la planicie tabasqueña son los sedimentos que los grandes ríos han depositado desde hace millones de años sobre los bordos de playa, dando lugar a un paulatino avance de la línea de costa. En la época prehispánica, el ser humano aprendió a convivir con las inundaciones periódicas e incluso las empleó en su beneficio al desarrollar sistemas agrícolas de pantano, algunos semejantes a las chinampas. Sin embargo, las obras de infraestructura hidráulica efectuadas desde hace 70 años para drenar gran parte de la llanura, han frenado este proceso, revirtiendo Incluso el avance del litoral. Las llanuras bajas y depresiones ocupadas por lagunas y pantanos aún dominan el paisaje, pero están amenazadas por la incapacidad del ser humano contemporáneo para entender y convivir con la naturaleza.

Dra. Alma Orozco Segovia, es Bióloga y Maestra en Ciencias por la UNAM. Actualmente labora en el Instituto de Ecología de la misma Universidad. Es autora de numerosas investigaciones sobre la germinación de las semillas de árboles tropicales de las Selvas de México y de varios libros, entre ellos “La Destrucción de la Naturaleza”.

M. en C. Humberto Peraza Villarreal, Ingeniero Agrícola y Maestro en Ciencias por la UNAM. Actualmente labora en el Instituto de Ecología de la misma Universidad. Su línea de trabajo es fisiología vegetal y agroecología.

Hoy día en los pantanos de Tabasco aún se realiza el cultivo de maíz con el sistema llamado “Marceño”. Este agroecosistema, de origen prehispánico, es altamente productivo y es una alternativa para las zonas inundables. Actualmente se practica en 203 comunidades rurales Maya Chontal y mestizas. Durante la estación seca del año (de marzo a mayo) se siembra una variedad criolla de maíz, precoz y tolerante a la humedad. La vegetación natural de los pantanos, como los “popales”, se corta e incorpora al suelo fértil y húmedo como abono y acolchado. La cosecha se realiza, en cayucos o a caballo, durante la temporada de lluvias que causa la inundación natural de las tierras bajas. El manejo de los pantanos con este agroecosistema decayó en la década de 1970, cuando se aplicó el Plan Chontalpa, desecando una gran extensión de tierras anegadas, principalmente por el represamiento del Rio Grijalva y del Rio Usumacinta. Sin embargo, el agroecosistema “Marceño” debe retomarse, pues no solo es altamente productivo; sino, además, brinda refugio para peces, tortugas, crustáceos y aves. Es una reserva de alimentos, agua y recursos forestales que ejemplifica el manejo agroecológico del entorno natural sin alterar drásticamente los procesos naturales.

Dra. Alma Orozco Segovia, es Bióloga, Maestra y Doctora en Ciencias por la UNAM. Actualmente labora en el Instituto de Ecología de la misma Universidad. Su línea de trabajo es la fisiología de la germinación de semillas, así como la ecología.

M. en C. Humberto Peraza Villarreal, es Ingeniero Agrícola y Maestro en Ciencias por la UNAM. Actualmente labora en el Instituto de Ecología de la misma Universidad. Su línea de trabajo es fisiología vegetal y agroecología.

En el corazón de la Ciudad de México se encuentra el Bosque de Chapultepec, uno de los parques urbanos más importantes del mundo; el cual cuenta, entre otros atractivos con un Zoológico. Desde su creación y a lo largo de su historia, el Zoológico de Chapultepec ha enfrentado con éxito numerosos retos. En el mes de julio de 2019 se celebrarán 95 años de haber abierto sus puertas al público, siendo uno de los centros más importantes para la conservación de la biodiversidad, en donde especies animales en peligro de extinción han encontrado una oportunidad para vivir. Conocer la historia Zoológico de Chapultepec nos permite entender el gran esfuerzo de muchos amantes de la naturaleza, entre los cuales resalta su fundador, el biólogo Alfonso Luis Herrera.

Dra. Regina Horta Duarte. Maestra y Doctora en Historia por la Universidad Estadual de Campinas, en Brasil. Actualmente es Profesora Titular de la Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil. Se especializa en Historia del Brasil., así como en la investigación de los zoológicos de América Latina en el siglo XX.

El 3 septiembre de 2018 el Museo Nacional de Brasil localizado en la Ciudad de Río de Janeiro fue consumido por las llamas. Después de perder casi dos millones de objetos de las colecciones del museo más importante del Brasil, día tras día, investigadores y técnicos revisaron los escombros como si fueran mineros en busca de oro y diamantes, logrando rescatar algunos objetos y fragmentos: conchas, piedras, artefactos indígenas, partes de esqueletos de animales. Hasta ahora, se han recuperado dos mil piezas. El museo ha recibido donaciones y fondos del gobierno federal para su reconstrucción. La expectativa es que el Museo Nacional pueda reabrir sus puertas en 2022, cuando Brasil celebrará 200 años de su independencia de Portugal.

Conductor: Para platicar sobre Museo Nacional de Historia Natural del Brasil y en especial sobre algunos de sus periodos más brillantes de su Historia, contamos con nuestra invitada:

Dra. Regina Horta Duarte. Profesora en la Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil. Se especializa en la Historia del Brasil, así como en la Historia de los Zoológicos de América Latina. Conduce el programa radiofónico “Las Cuatro Estaciones” del grupo de investigación Historia y Naturaleza en Radio UFMG (104.5) del Brasil.

Las plantas aromáticas han sido utilizadas desde tiempos prehispánicos. Sus usos principales son medicinales, pero también se han utilizadas como condimentos, en ceremonias y actividades religiosas. Hay algunas plantas aromáticas que son representativas en la cultura mexicana. Un ejemplo es el cempasúchil, planta mexicana de olor y color característico que se usa para adornar en el día de muertos, junto a diferentes tipos de copales. Otros ejemplos de plantas mexicanas que son reconocidas internacionalmente son el orégano, la vainilla, el limón. México tiene diversidad de plantas con aroma que forman parte de su riqueza.

Mariana Palma Tenango. Es Ingeniera Agrónoma especialista en Fitotecnia por la Universidad Autónoma Chapingo y Doctora en Ciencias en Recursos Genéticos y Productividad-Fisiología Vegetal por el Colegio de Postgraduados. Actualmente es Investigadora Posdoctorante en el Posgrado en Sistemas en ESIME del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Fundadora y actual vocal ejecutivo de la Red Mexicana de Fisiología Vegetal.

Planear en un gobierno local, no es un tema trivial. Se requiere de un marco de referencia que permita considerar metas consensuadas a escala global, como los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.
Azcapotzalco ocupa el quinto lugar en relación al resto de las 16 alcaldías, con respecto al Índice de Ciudades Prósperas. El cumplimiento de las metas, en el contexto de un gobierno que amplía y hace el mejor uso de sus capacidades, se traduce en el cumplimiento de derechos protegidos por la Constitución de la Ciudad de México.

Alejandra Atzin Ramírez Licenciada en Biología por la UNAM. Directora Ejecutiva de Sustentabilidad y Directora de «Pa’ Ciencia la de México».

Aunque, en los últimos 100 años Lago de Texcoco disminuyó drásticamente su tamaño por la desecación artificial, desde hace miles de años ha sido un humedal que permite la sobrevivencia de diversas aves residentes; así como, la llegada de otras aves acuáticas provenientes de otros países como lo son Estados Unidos y Canadá. Con el inicio de las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, los humedales y en especial el Lago artificial Nabor Carrillo, fueron desaguados poco a poco; ocasionando que las aves ya no tuvieran ese espacio, que por derecho histórico les pertenece. Tras la cancelación de esa megaobra, se abre el debate sobre cuál será el destino del lago de Texcoco y de qué manera se podría subsanar el daño ambiental que ocasionaron.
 
Dra. Patricia Escalante, es Bióloga, Maestra y Doctora en Ciencias por la UNAM. Investigadora del Departamento de Zoología del Instituto de Biología de la misma Universidad. Se especializa en genética y conservación de aves silvestres. Además es activista en la conservación del lago de Texcoco y su avifauna.

En las culturas prehispánicas las guacamayas eran consideradas dioses por sus colores: amarillo como el sol, rojo como el fuego y azul como el cielo; no obstante, en la actualidad son enjauladas y tratadas como mascotas. Desde 1970 esta especie se encuentra en peligro de extinción debido a la caza ilegal y la tala de las selvas. Para comercializarlas, los polluelos son robados de sus nidos, los transportan hacinados y mal alimentados, de tal forma que sólo uno de cada 10 sobrevive. En el pasado, se encontraban guacamayas hasta Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Campeche. Hoy, solo ocasionalmente son vistas en el corredor selvático que sobrevive entre Guatemala, Chiapas y Oaxaca. Sin embargo, existen proyectos para rescatarlas. Hasta el momento han liberado aproximadamente 100 guacamayas rojas en los Tuxtlas, Veracruz. Para el éxito de estos esfuerzos es fundamental la educación ambiental para crear conciencia en los habitantes de las comunidades campesinas sobre la importancia de las guacamayas, fomentar su cuidado y alimentación, protegerlas de los cazadores. Estas acciones fomentan el ecoturismo y la economía local

Patricia Escalante, es Bióloga, Maestra y Doctora en Ciencias por la UNAM. Investigadora del Departamento de Zoología del Instituto de Biología de la misma Universidad. Se especializa en la conservación de aves silvestres, en especial guacamayas.

En México, como en la mayoría de los países, se ha vivido un proceso de urbanización sin precedentes. «Durante los últimos 30 años la población del país ha crecido 1.4 veces, mientras que la superficie urbana ha aumentado 5.9 veces». Llenas de ventajas y desventajas, las ciudades atraen como nunca a la población con la oferta de trabajo, servicios, cultura y prosperidad. Las personas les inyectan vida a las ciudades; ocupan una casa, son productivos, circulan por sus calles, compran en sus tiendas y además con sus acciones cotidianas impulsan su desarrollo. Las ciudades de tamaño intermedio están en un momento crucial, tienen muchos recursos aprovechables y sus problemas son aún controlables, pero es necesario tener conciencia de ellos y plantear las políticas necesarias.

Taide Báez Velázquez es Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM. Es coordinadora y fundadora del Laboratorio de Proyectos sociales LAPSO, cuenta con varios artículos publicados

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) define la ciencia como “la mayor empresa colectiva de la humanidad. La ciencia ofrece soluciones para los desafíos de la vida cotidiana y nos ayuda a responder a los grandes misterios de la humanidad. Para afrontar los desafíos del desarrollo sostenible, gobiernos y ciudadanos tienen que entender el lenguaje de la ciencia y adquirir una cultura científica. Asimismo, los científicos han de comprender los problemas a los que se enfrentan los gobernantes y esforzarse en buscar soluciones pertinentes y comprensibles para los gobiernos y la sociedad en general”. Como en muchos aspectos de la vida, los gobiernos pueden definir políticas públicas para bien o para mal de la sociedad, crear o destruir, por lo cual es importante conocerlas.

Ricardo Reyes Chilpa. Doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Biólogo y Maestro en Ciencias en Ecología y Recursos Bióticos. Investigador del Instituto de Química de la UNAM. Investigador Nacional Nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores.