Los antiguos jardines mexicas servían a los grandes señores (huey tlatoani) para recreo, lugar de culto y contemplación a sus dioses, para colección y estudio de las propiedades de la flora y fauna de sus regiones en dominio, y como objeto de demostración de su majestuosidad y poderío. Desarrollaron un amplio conocimiento de la naturaleza, prueba de esto lo constituyen los cientos de nombres indígenas asignados a muchas plantas, por lo general alusivos a sus propiedades, conservándose a la fecha la nomenclatura vernácula por ellos designada.

Andrea Rodríguez Figueroa. Es Arquitecta Paisajista, Maestra y Doctora en Estudios Mesoamericanos por la UNAM. Investigadora en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Coordinadora del libro Jardines históricos en el paisaje urbano. México, España.Material de apoyo: https://www.youtube.com/watch?v=ku4Iwjeyt9c, https://www.youtube.com/watch?v=hDj9eZXMI7c

JARDINES PREHISPANICOS PARTE 1

Los antiguos jardines mexicas servían a los grandes señores (huey tlatoani) para recreo, lugar de culto y contemplación a sus dioses, para colección y estudio de las propiedades de la flora y fauna de sus regiones en dominio, y como objeto de demostración de su majestuosidad y poderío. Desarrollaron un amplio conocimiento de la naturaleza, prueba de esto lo constituyen los cientos de nombres indígenas asignados a muchas plantas, por lo general alusivos a sus propiedades, conservándose a la fecha la nomenclatura vernácula por ellos designada.

Andrea Rodríguez Figueroa. Es Arquitecta Paisajista, Maestra y Doctora en Estudios Mesoamericanos por la UNAM. Investigadora en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Coordinadora del libro Jardines históricos en el paisaje urbano. México, España.

Material de apoyo: https://www.youtube.com/watch?v=ku4Iwjeyt9c, https://www.youtube.com/watch?v=hDj9eZXMI7c

La Selva Lacandona abarca oficialmente 1.8 millones de hectáreas ubicadas en diversos municipios del Estado de Chiapas, México, entre ellos: Palenque, Ocosingo y Las Margaritas. Sin embargo, solo quedan menos de 300,000 hectáreas bien conservadas. En esta zona se encuentran 15 tipos de vegetación, en especial la Selva Alta Perennifolia, que se caracteriza por sus enormes árboles, clima cálido, lluvias abundantes y frecuentes. Forma parte de la cuenca del río Usumacinta. La Selva Lacandona posee una alta biodiversidad: 3400 especies de plantas, 625 de mariposas; 345 de aves, 114 de mamíferos y 84 de reptiles. El nombre “Lacandona” se origina de la comunidad indígena descendiente de los mayas localizada en las orillas del Lago Miramar. Su centro ceremonial se encuentra en la isla Lacan-Tun (“piedra grande”). La Selva Lacandona está habitada por un mosaico de etnias, principalmente tzotziles, tzeltales, choles y por supuesto, lacandones.Invitado:

Eduardo Chankin, Es Maya Hach-Winik o conocido popularmente como Lacandones. «Hablo el maya, con una cultura y tradición de generaciones que me acompañan». Lacandón del Sur.

Más información en: https://www.facebook.com/echankinEduardo Chankin

LA VIDA EN LA SELVA LACANDONA

La Selva Lacandona abarca oficialmente 1.8 millones de hectáreas ubicadas en diversos municipios del Estado de Chiapas, México, entre ellos: Palenque, Ocosingo y Las Margaritas. Sin embargo, solo quedan menos de 300,000 hectáreas bien conservadas. En esta zona se encuentran 15 tipos de vegetación, en especial la Selva Alta Perennifolia, que se caracteriza por sus enormes árboles, clima cálido, lluvias abundantes y frecuentes. Forma parte de la cuenca del río Usumacinta. La Selva Lacandona posee una alta biodiversidad: 3400 especies de plantas, 625 de mariposas; 345 de aves, 114 de mamíferos y 84 de reptiles. El nombre “Lacandona” se origina de la comunidad indígena descendiente de los mayas localizada en las orillas del Lago Miramar. Su centro ceremonial se encuentra en la isla Lacan-Tun (“piedra grande”). La Selva Lacandona está habitada por un mosaico de etnias, principalmente tzotziles, tzeltales, choles y por supuesto, lacandones.

Invitado: Eduardo Chankin, Es Maya Hach-Winik o conocido popularmente como Lacandones. «Hablo el maya, con una cultura y tradición de generaciones que me acompañan». Lacandón del Sur.

Más información en: https://www.facebook.com/echankiny https://www.instagram.com/eduardochankin/

ATLAS DE LAS PLANTAS DE LA MEDICINA TRADICIONAL MEXICANA

Todos los pueblos del mundo han usado las plantas medicinales para atender sus problemas de salud. En los últimos quince años se ha producido un enorme cambio en las estrategias y políticas, tanto en los ministerios, como en los organismos multilaterales encargados de atender la salud. Los médicos tradicionales y las plantas medicinales han dejado de ser calificados negativamente y se han creado programas y proyectos para su investigación y aplicación. La medicina tradicional y las plantas medicinales (su recurso material visible) serán de mayor importancia en los años venideros y habrá esfuerzos inéditos para su complementación e inclusión dentro de los sistemas nacionales de salud en muchos países, incluyendo México.

Leticia Cano Asseleih. Es Química Farmacéutica Bióloga por la UNAM. Doctora en Ciencias por la Universidad de Londres actualmente investiga la Flora Medicinal de Veracruz.

EL CULTIVO HIDROPÓNICO

La cuarentena decretada para detener los contagios por COVID19 nos ha hecho conscientes de la importancia de contar con productos de primera necesidad en nuestras casas, en especial los alimentos. Si cada uno de los hogares contara con un espacio para la producción de hortalizas, o al menos se tuviera el conocimiento previo para hacerlo, podríamos abastecernos en alguna medida. De esta forma surge como alternativa, la agricultura urbana que busca establecer sistemas de cultivo en espacios reducidos. Una de las técnicas de producción de alimentos que se adaptan perfectamente a las ciudades es la hidroponía.

Karen Mariana Luján Hernández, es Bióloga por la Facultad de Ciencias de la UNAM. Se inició en los huertos urbanos y en la técnica de hidroponía desde hace 7 años. Tiene amplia experiencia en la impartición de cursos y talleres, además ha instalado sistemas hidropónicos en escuelas. Actualmente cuenta con un invernadero para la producción de lechuga y kale hidropónicos en una azotea en la Ciudad de México.

Más información en: https://www.facebook.com/BioproyectaMx/

Desde hace mucho tiempo, el aprendizaje de las ciencias ha constituido un gran problema en nuestra sociedad, en los diferentes niveles educativos y en general en todo el mundo. Vemos como en varios países desarrollados existe una relación directa en las practicas educativas que favorecen la enseñanza de la ciencia y el aprendizaje significativo que logran los alumnos, desde la educación primaria, hasta la universidad, pero en general, existe un paradigma bien establecido que se asocia con la dificultad para aprender ciencias, con respecto a otras disciplinas del conocimiento. Podemos pensar de manera inmediata, que los problemas vienen directamente de la escuela, pero quizá el rol del científico y las estrategias de aprendizaje juegan un papel muy importante en este proceso de comunicación y construcción del conocimiento científico.

Juan Arturo Briones González. Biólogo y Maestro en Docencia por parte de la UNAM. Profesor de didáctica en el posgrado de la misma universidad y en la carrera de biología de la Facultad de Ciencias, así como profesor de asignaturas científicas en Educación Media Superior y es tutor académico de docentes de nuevo ingreso en la Secretaría de Educación Pública.

LA VAINILLA PARTE 2

La vainilla es una orquídea originaria de México y fue descubierta por los totonacos, quienes ya la utilizaban extensamente antes de la llegada de los españoles. Su uso se extendió entre los pueblos prehispánicos, quienes la llamaron xahnat, hasta los aztecas, que le dieron el nombre de tlilxochitl. En el Totonacapan, la vainilla representaba un símbolo cultural. Más allá de su uso como condimento o saborizante, fue un elemento fundamental del comercio de manera similar al cacao y fue uno de los tributos que exigían los aztecas a los pueblos conquistados. Paradójicamente, a través de la historia, los poseedores de la vainilla indígenas campesinos y pequeños productores totonacos no se han visto beneficiados, a pesar de la riqueza que este producto representa.

Dra. Rebeca Menchaca García. Se graduó en la Universidad Veracruzana donde curso la Licenciatura en Biología y la Maestría en Ciencias. Es Doctora en Ciencias (Ecología Tropical) por el Centro de Investigaciones Tropicales (CITRO) de la Universidad Veracruzana, donde actualmente labora como investigadora

Material adicional https://www.uv.mx/cienciahombre/revistae/vol22num1/articulos/vainilla/index.html

LA VAINILLA

La vainilla es una orquídea originaria de México y fue descubierta por los totonacos, quienes ya la utilizaban extensamente antes de la llegada de los españoles. Su uso se extendió entre los pueblos prehispánicos, quienes la llamaron xahnat, hasta los aztecas, que le dieron el nombre de tlilxochitl. En el Totonacapan, la vainilla representaba un símbolo cultural. Más allá de su uso como condimento o saborizante, fue un elemento fundamental del comercio de manera similar al cacao y fue uno de los tributos que exigían los aztecas a los pueblos conquistados. Paradójicamente, a través de la historia, los poseedores de la vainilla indígenas campesinos y pequeños productores totonacos no se han visto beneficiados, a pesar de la riqueza que este producto representa.

Dra. Rebeca Menchaca García. Se graduó en la Universidad Veracruzana donde curso la Licenciatura en Biología y la Maestría en Ciencias. Es Doctora en Ciencias (Ecología Tropical) por el Centro de Investigaciones Tropicales (CITRO) de la Universidad Veracruzana, donde actualmente labora como investigadora