BIODIVERSIDAD Y MEDICINA

En los últimos 30 años la importancia de la biodiversidad y de las substancias naturales que producen plantas y hongos, ha decaído en la industria farmacéutica mundial y en la medicina. Actualmente, se emplean principalmente para modificarlas químicamente y como inspiración para producir otras substancias semisintéticas en los laboratorios. Si bien, además, de la biodiversidad, hoy existen métodos muy sofisticados para obtener nuevos fármacos, los éxitos son insuficientes. Algunos analistas, opinan que la Industria Farmacéutica está en crisis, pues cada año son pocos los medicamentos innovadores que llegan a la clínica y requirieron inversiones gigantescas para desarrollarlos, por lo cual son muy caros. Esto ocurre cuando la sociedad demanda menores costos y otras alternativas terapéuticas. En este contexto, es necesario mirar nuevamente hacia la biodiversidad, investigar y aprovechar su potencial para usar con eficacia y seguridad las plantas medicinales; así como, para desarrollar fitomedicamentos a partir de extractos de plantas valorados química y farmacológicamente.

Ricardo Reyes Chilpa. Doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Biólogo y Maestro en Ciencias en Ecología y Recursos Bióticos. Investigador del Instituto de Química de la UNAM. Investigador Nacional Nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores

Los daños y perjuicios derivados de la explotación irracional han llevado a crear leyes para conservar y proteger la naturaleza. Sin embargo, es necesario preguntarse: ¿Funcionan las leyes mexicanas para proteger el medio ambiente y el bien común? Es por ello, que el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM organizó el pasado 4 de junio del 2019, en el marco conmemorativo del día mundial del ambiente, un conversatorio para responder esa pregunta. Participaron diferentes especialistas que analizaron las leyes y su eficacia para proteger a nuestro ambiente. Hoy les presentamos un resumen.

Omar Arellano Aguilar. Es Doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología de la UNAM. Profesor de la Facultad de Ciencias de la misma institución. Coordinador de la Licenciatura en Ciencias de la Tierra. Su trabajo se ha enfocado a la eco- toxicología, evaluación del riesgo y diagnóstico ambiental. Es miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

En el estado de Tabasco, aproximadamente el 70% de su superficie son «tierras bajas», es decir que sufren inundaciones de forma natural, cuando menos una vez al año. El origen de la planicie tabasqueña son los sedimentos que los grandes ríos han depositado desde hace millones de años sobre los bordos de playa, dando lugar a un paulatino avance de la línea de costa. En la época prehispánica, el ser humano aprendió a convivir con las inundaciones periódicas e incluso las empleó en su beneficio al desarrollar sistemas agrícolas de pantano, algunos semejantes a las chinampas. Sin embargo, las obras de infraestructura hidráulica efectuadas desde hace 70 años para drenar gran parte de la llanura, han frenado este proceso, revirtiendo Incluso el avance del litoral. Las llanuras bajas y depresiones ocupadas por lagunas y pantanos aún dominan el paisaje, pero están amenazadas por la incapacidad del ser humano contemporáneo para entender y convivir con la naturaleza.

Dra. Alma Orozco Segovia, es Bióloga y Maestra en Ciencias por la UNAM. Actualmente labora en el Instituto de Ecología de la misma Universidad. Es autora de numerosas investigaciones sobre la germinación de las semillas de árboles tropicales de las Selvas de México y de varios libros, entre ellos “La Destrucción de la Naturaleza”.

M. en C. Humberto Peraza Villarreal, Ingeniero Agrícola y Maestro en Ciencias por la UNAM. Actualmente labora en el Instituto de Ecología de la misma Universidad. Su línea de trabajo es fisiología vegetal y agroecología.

Hoy día en los pantanos de Tabasco aún se realiza el cultivo de maíz con el sistema llamado “Marceño”. Este agroecosistema, de origen prehispánico, es altamente productivo y es una alternativa para las zonas inundables. Actualmente se practica en 203 comunidades rurales Maya Chontal y mestizas. Durante la estación seca del año (de marzo a mayo) se siembra una variedad criolla de maíz, precoz y tolerante a la humedad. La vegetación natural de los pantanos, como los “popales”, se corta e incorpora al suelo fértil y húmedo como abono y acolchado. La cosecha se realiza, en cayucos o a caballo, durante la temporada de lluvias que causa la inundación natural de las tierras bajas. El manejo de los pantanos con este agroecosistema decayó en la década de 1970, cuando se aplicó el Plan Chontalpa, desecando una gran extensión de tierras anegadas, principalmente por el represamiento del Rio Grijalva y del Rio Usumacinta. Sin embargo, el agroecosistema “Marceño” debe retomarse, pues no solo es altamente productivo; sino, además, brinda refugio para peces, tortugas, crustáceos y aves. Es una reserva de alimentos, agua y recursos forestales que ejemplifica el manejo agroecológico del entorno natural sin alterar drásticamente los procesos naturales.

Dra. Alma Orozco Segovia, es Bióloga, Maestra y Doctora en Ciencias por la UNAM. Actualmente labora en el Instituto de Ecología de la misma Universidad. Su línea de trabajo es la fisiología de la germinación de semillas, así como la ecología.

M. en C. Humberto Peraza Villarreal, es Ingeniero Agrícola y Maestro en Ciencias por la UNAM. Actualmente labora en el Instituto de Ecología de la misma Universidad. Su línea de trabajo es fisiología vegetal y agroecología.

En el corazón de la Ciudad de México se encuentra el Bosque de Chapultepec, uno de los parques urbanos más importantes del mundo; el cual cuenta, entre otros atractivos con un Zoológico. Desde su creación y a lo largo de su historia, el Zoológico de Chapultepec ha enfrentado con éxito numerosos retos. En el mes de julio de 2019 se celebrarán 95 años de haber abierto sus puertas al público, siendo uno de los centros más importantes para la conservación de la biodiversidad, en donde especies animales en peligro de extinción han encontrado una oportunidad para vivir. Conocer la historia Zoológico de Chapultepec nos permite entender el gran esfuerzo de muchos amantes de la naturaleza, entre los cuales resalta su fundador, el biólogo Alfonso Luis Herrera.

Dra. Regina Horta Duarte. Maestra y Doctora en Historia por la Universidad Estadual de Campinas, en Brasil. Actualmente es Profesora Titular de la Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil. Se especializa en Historia del Brasil., así como en la investigación de los zoológicos de América Latina en el siglo XX.

Aunque, en los últimos 100 años Lago de Texcoco disminuyó drásticamente su tamaño por la desecación artificial, desde hace miles de años ha sido un humedal que permite la sobrevivencia de diversas aves residentes; así como, la llegada de otras aves acuáticas provenientes de otros países como lo son Estados Unidos y Canadá. Con el inicio de las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, los humedales y en especial el Lago artificial Nabor Carrillo, fueron desaguados poco a poco; ocasionando que las aves ya no tuvieran ese espacio, que por derecho histórico les pertenece. Tras la cancelación de esa megaobra, se abre el debate sobre cuál será el destino del lago de Texcoco y de qué manera se podría subsanar el daño ambiental que ocasionaron.
 
Dra. Patricia Escalante, es Bióloga, Maestra y Doctora en Ciencias por la UNAM. Investigadora del Departamento de Zoología del Instituto de Biología de la misma Universidad. Se especializa en genética y conservación de aves silvestres. Además es activista en la conservación del lago de Texcoco y su avifauna.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) define la ciencia como “la mayor empresa colectiva de la humanidad. La ciencia ofrece soluciones para los desafíos de la vida cotidiana y nos ayuda a responder a los grandes misterios de la humanidad. Para afrontar los desafíos del desarrollo sostenible, gobiernos y ciudadanos tienen que entender el lenguaje de la ciencia y adquirir una cultura científica. Asimismo, los científicos han de comprender los problemas a los que se enfrentan los gobernantes y esforzarse en buscar soluciones pertinentes y comprensibles para los gobiernos y la sociedad en general”. Como en muchos aspectos de la vida, los gobiernos pueden definir políticas públicas para bien o para mal de la sociedad, crear o destruir, por lo cual es importante conocerlas.

Ricardo Reyes Chilpa. Doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Biólogo y Maestro en Ciencias en Ecología y Recursos Bióticos. Investigador del Instituto de Química de la UNAM. Investigador Nacional Nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores.

El cambio climático es uno de los problemas más severos al que se enfrenta la humanidad. Se manifiesta por el aumento en la temperatura del planeta y se debe al incremento en los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y el metano al quemar petróleo y carbono para el transporte y producción de energía, así como, a la deforestación e incendios forestales. Los avances en la investigación del cambio climático y las crecientes evidencias de sus graves peligros ambientales, sociales y económicos, han obligado a que en los últimos años los gobiernos del mundo lo incorporen en sus agendas. Pero, ¿Cómo combatir el cambio climático? Los bosques y selvas pueden ser una manera de mitigarlo.

José Antonio Benjamín Ordóñez
Biólogo por la Facultad de Ciencias de UNAM y Doctor en Ciencias Biomédicas, Instituto de Ecología de la misma institución, Evaluador Acreditado por del fondo FONSEC SEMARNAT. Ha publicado varios libros y artículos.

En la zona centro de la Ciudad de México se encuentra uno de los colegios más antiguos de la ciudad. Por más de dos siglos y medio el Colegio Vizcaínas ha sido testigo y actor de la historia de México. Fundada en 1767 por un grupo de vascos que radicaban en México con la finalidad de proteger y educar a niñas huérfanas y viudas. El Colegio sigue siendo una institución de beneficio social, que tiene un gran compromiso con la sociedad, la educación y el medio ambiente
Rocío Téllez Estrada
Bióloga egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM con Maestría en Administración de Instituciones Educativas en la Universidad del Valle de México. Es autora de 11 libros de texto para Primaria y Secundaria y ha escrito más de 50 artículos de investigación, docencia y divulgación de las ciencias en diversas revistas. Ha sido profesora en las de 150 cursos presenciales y en línea, asesora pedagógica, Directora y Coordinadora de área y desde 2014 a la fecha es Directora Académica del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas I.A.P., en la Ciudad de México.
Los colibríes son importantes en la cosmovisión de los pueblos indígenas de América, se les ha asociado con deidades de la reproducción, fertilidad, pero también con la guerra, como Huitzilopochtli, el colibrí zurdo, de los mexicas. Los colibríes son importantes ecológicamente, pues polinizan muchas flores en busca del néctar que los alimenta. Todas las especies de colibríes se encuentran amenazadas, por el comercio ilegal, pero sobre todo por la destrucción de sus hábitats. En los últimos años la sociedad ha adquirido el gusto por observarlos y atraerlos a sus casas con bebederos artificiales, pero una alternativa más atractiva y entretenida, que cada día gana más adeptos, es crear jardines para colibríes. Los ciudadanos pueden contribuir con esta y otras acciones a conservar estas hermosas e interesantes aves.
 
María del Coro Arizmendi Arriaga. Es Profesora en la Universidad Nacional Autónoma de México, se especializa en la ecología de aves, en especial colibríes y polinización. Ha publicado más de 50 artículos y 6 libros. Coordinó el proyecto Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves de México, y sirvió de base para la creación de la Iniciativa para la Conservación de las Aves de Norte América