La captación de agua de lluvia ha retomado nuevo auge con la crisis del agua en muchas zonas del mundo, originada por su escasez, elevado consumo, precio, y paradójicamente, desperdicio. A diferencia de otras tecnologías, como la desalación de agua de mar, su costo es mucho menor, con la condición de contar con precipitaciones pluviales suficientes. Además, es una solución que incluso puede ser realizada por cada familia. La captación de agua de lluvia es una tecnología que se ha practicado en el pasado todo el mundo, tanto en Europa, como América; baste recordar que las casas griegas, etruscas y romanas contaban con el “impluvium”, un estanque rectangular ubicado generalmente en el patio central y donde se recogía el agua de lluvia que escurría desde los tejados. El exceso de agua se almacenaba en una cisterna. La captación de agua de lluvia tiene aplicaciones no solo en las ciudades, sino también para viviendas rurales aisladas, pues resulta caro y difícil conectarlas a una red municipal de agua potable, además es útil para la producción agrícola en viveros.

JESÚS HIRAM GARCÍA VELÁZQUEZ.
Mstro. en Ingeniería Ambiental por la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Actualmente es Director de Ingeniería del proyecto Isla Urbana dónde desarrolla e implementa proyectos de aprovechamiento integral de agua que incluyen sistemas de captación de lluvia, con más de 7500 sistemas instalados en México.

Las llamadas “mareas rojas”, son fenómenos que se han dado de manera natural desde hace más de 130 millones de años. Estos fenómenos se caracterizan por un cambio de color en el mar, el cual puede volverse rojo, pero también naranja, verde, amarillo, o puede observarse en las noches como brillo marino. Incluso, algunas veces, no son visibles, ya también que ocurren en el fondo del mar, a 10, 20 o más metros de profundidad.

Debido a que estos fenómenos realmente no están relacionados con las mareas y ya que pueden ser de diversos colores, el término correcto es: “Florecimientos Algales Nocivos (o FAN)”. Los FAN están formados por miles de millones de algas microscópicas. Estas algas viven normalmente en el mar y son el alimento de muchas especies de importancia económica, como sardinas, camarones, ostiones y almejas. El problema surge cuando una especie empieza a reproducirse de manera acelerada, eliminando a otras, creando estos “florecimientos” que pueden ser tan densos que consumen todo el oxígeno disponible en el agua. El problema empeora si la especie además es productora de toxinas, lo cual puede afectar al ser humano y otras especies en la cadena alimenticia.

Invitada: Lorena Durán Riveroll. Es Egresada del ITESM Campus Guaymas, de Ingeniería Bioquímica. Realizó una segunda carrera, Lengua y Literatura, en la UABCS. Estudió la maestría y el doctorado en Ciencias Marinas, con especialidad en química de ficotoxinas en el CICIMAR – IPN. Actualmente es Catedrática CONACyT en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM