En México, la historia de los museos marca usualmente el siglo XIX como la época en la que esas instituciones tuvieron su origen. Sin embargo, antes de la apertura del Museo Nacional Mexicano, considerado nuestro primer templo de las musas, hubo al menos once gabinetes de historia natural en los que se albergaban colecciones de una naturaleza novohispana que apenas se estaba reconociendo.

De los gabinetes que existían en el centro de la ciudad de México, diez de ellos eran de coleccionistas que mantenían el acceso restringido a unos cuantos, mientras el otro, que pertenecía al cirujano y expedicionario español, José Longinos Martínez, se estableció como el primer espacio público que servía de escenario a la naturaleza novohispana mientras honraba el patrocino y la existencia del monarca Carlos III.

El gabinete de Longinos Martínez ha trascendido en la historia de los museos mexicanos como el primer y único museo del siglo XVIII; sin embargo, y como ahora veremos, hay más que decir de él.

María Eugenia Constantino
Es Doctora en Ciencias con especialidad en Investigaciones Educativas por el CINVESTAV. Actualmente trabaja como Profesora Investigadora en la Universidad del Valle de México, Campus Tlalpan y como profesora de Historia de la Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y ha publicado numerosos artículos enfocados en el coleccionismo de naturaleza novohispano, aprovechando el tema para pensar en una de sus inquietudes: las relaciones entre humanos y animales