En la zona centro de la Ciudad de México se encuentra uno de los colegios más antiguos de la ciudad. Por más de dos siglos y medio el Colegio Vizcaínas ha sido testigo y actor de la historia de México. Fundada en 1767 por un grupo de vascos que radicaban en México con la finalidad de proteger y educar a niñas huérfanas y viudas. El Colegio sigue siendo una institución de beneficio social, que tiene un gran compromiso con la sociedad, la educación y el medio ambiente
Rocío Téllez Estrada
Bióloga egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM con Maestría en Administración de Instituciones Educativas en la Universidad del Valle de México. Es autora de 11 libros de texto para Primaria y Secundaria y ha escrito más de 50 artículos de investigación, docencia y divulgación de las ciencias en diversas revistas. Ha sido profesora en las de 150 cursos presenciales y en línea, asesora pedagógica, Directora y Coordinadora de área y desde 2014 a la fecha es Directora Académica del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas I.A.P., en la Ciudad de México.
Los colibríes son importantes en la cosmovisión de los pueblos indígenas de América, se les ha asociado con deidades de la reproducción, fertilidad, pero también con la guerra, como Huitzilopochtli, el colibrí zurdo, de los mexicas. Los colibríes son importantes ecológicamente, pues polinizan muchas flores en busca del néctar que los alimenta. Todas las especies de colibríes se encuentran amenazadas, por el comercio ilegal, pero sobre todo por la destrucción de sus hábitats. En los últimos años la sociedad ha adquirido el gusto por observarlos y atraerlos a sus casas con bebederos artificiales, pero una alternativa más atractiva y entretenida, que cada día gana más adeptos, es crear jardines para colibríes. Los ciudadanos pueden contribuir con esta y otras acciones a conservar estas hermosas e interesantes aves.
 
María del Coro Arizmendi Arriaga. Es Profesora en la Universidad Nacional Autónoma de México, se especializa en la ecología de aves, en especial colibríes y polinización. Ha publicado más de 50 artículos y 6 libros. Coordinó el proyecto Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves de México, y sirvió de base para la creación de la Iniciativa para la Conservación de las Aves de Norte América

El ser humano desde la antigüedad ha empleado algas marinas en su vida cotidiana, principalmente para su alimentación, en la agricultura, ganadería y la medicina tradicional; pero con el paso del tiempo, se han ampliado sus aplicaciones a la industria farmacológica, cosmética y alimentaria. En los mares de México existen algas de gran tamaño, por lo cual se les llama macroalgas, que proporcionan valiosos productos. Buena parte de los ciudadanos desconocen la existencia e importancia de estos organismos. Las macroalgas no solo tienen valor económico, sino ecológico, pues pueden formar majestuosos “bosques” en los océanos, donde se alimentan y habitan peces, focas y otros organismos marinos.

José Luis Godínez Ortega. Biólogo y Maestro en Ciencias por la UNAM. Doctor en Ciencias por el Cinvestav. Curador de la colección de Algas del Herbario Nacional del instituto de Biología de la UNAM.

En la Ciudad de México la biodiversidad vegetal suele pasar desapercibida. Sin embargo, existe una gran variedad de especies vegetales: hierbas, arbustos, enredaderas y árboles que surgen por donde quiera, las encontramos en banquetas, camellones, parques públicos y jardines particulares. Entre esa gran variedad sobresalen las plantas que tienen usos medicinales. Al caminar por diversas colonias de la ciudad se han encontrado más de 130 especies diferentes que tienen reportado algún uso medicinal.

Jesús Miguel Flores Hidalgo. Es biólogo egresado de la Facultad de Estudios Superiores de Iztacala de la UNAM. Es profesor de nivel secundario, en la Técnica 49 implementó un invernadero de plantas medicinales. Lleva algunos años investigando sobre las plantas medicinales que se encuentran en las calles de la Ciudad de México y ha participado en los talleres de herbolaria que se imparten anualmente en el Museo de Antropología, así como en la creación del Jardín Botánico del mismo museo.

Robert Owen (1816) relacionó el bienestar humano y el estado de la calidad del aire a través de la siguiente frase: “Para obtener y conservar la salud en buen estado, para mantener la felicidad, es necesario aire puro. Las ciudades y fábricas no tienen aire puro, es necesario adoptar medidas para garantizar el aire puro”. Si bien desde esa fecha ha existido un creciente interés en el tema, es importante mencionar, que no es hasta el período posterior a la Segunda Guerra Mundial (1945), y debido a sus efectos en el ambiente, que la necesidad por identificar diferentes fuentes de contaminantes surge oficialmente. Otro de los factores que ha influido es el rápido y desordenado crecimiento urbano y la industrialización. Esto se traduce en un aumento en las fuentes de contaminantes inorgánicos que en algunos casos pueden impactar a la salud de los habitantes de la zona. También es prioritario considerar las partículas orgánicas, también conocidas como bioaerosoles, componentes importantes de la atmósfera, a los cuales no se les brinda suficiente atención. Es por lo antes mencionado, que en la actualidad se han desarrollado numerosos equipos y métodos para monitorear la presencia de contaminantes (orgánicos e inorgánicos) a nivel mundial.
 
Guadalupe Cruz- Bióloga de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco y estudiante de la Maestría en Ecología Aplicada con especialidad en Bacteriología. Trabaja con la Dra. María Teresa Núñez Cardona en microbiología enfocada a la identificación de bacterias suspendidas en el aire de la ZMVT.
 
Antonio Lozada- Biólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana- Xochimilco y estudiante de la Maestría en Ecología Aplicada con especialidad en Micología. Trabaja con la Dra. María Judith Castellanos Moguel en el monitoreo de propágulos fúngicos presentes en la atmósfera, en especial con el género Cladosporium, organismo fúngico fitopatógeno potencialmente alérgeno y/o producir micosis al ser humano.