EL PROYECTO CANAL NACIONAL, PRIMERA ETAPA

El Canal Nacional existe desde la época prehispánica como una gran avenida acuática que conectaba el Lago de Chalco con la Gran Tenochtitlan. En el siglo XIX fue nombrado Canal Nacional; su caudal era mantenido por los afluentes de la Viga, Cuemanco, Xochimilco, Chalco e Iztacalco. En el siglo XX, se cubrieron con pavimento estas vías fluviales para convertirlas en avenidas para automóviles. El Canal Nacional dejó de ser un medio de traslado de mercancías y transporte acuático para mantenerse como el remanente de un bosque de galería, es decir un bosque a las orillas de un río, o canal, dentro de la mole urbana de la Ciudad de México. Paulatinamente, se convirtió en la única arteria hídrica boscosa que regula el ambiente circundante. A partir 1940, el Canal Nacional empezó a desaguarse con fines agrícolas y por la extracción de agua por pozos en Chalco. Esto fue deteriorando al Canal Nacional. Actualmente se plantea nuevamente su rescate.

Helia Reyna Osuna Fernández
Dra. en Ciencias y Bióloga por la UNAM. Profesora de tiempo completo en la Facultad de Ciencias de la UNAM, en el Departamento de Ecología y Recursos Naturales.

Aida Marisa Osuna Fernánde
Maestra en Ciencias y Bióloga egresada de la Facultad de Ciencias, UNAM. Profesora de tiempo completo en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Trabaja en el Departamento de El Hombre y su Ambiente.

Más info en: https://www.facebook.com/comiteprocanalnacional/

LOS MAÍCES AZULES DE MÉXICO

Es ampliamente conocido que México es un país con alta diversidad biológica, asociada a las diversas culturas que aquí han florecido y que nos legaron una serie de alimentos tradicionales únicos. Nos referimos a las plantas comestibles que son parte de nuestra identidad, como los maíces de colores, azul, rojo y morado, los cuales hoy disfrutamos. Su existencia no es casual, pues requirió de una cuidadosa selección biológica y cultivo por el ser humano a lo largo de milenios.


Arturo Navarro Ocaña. Doctor en Biotecnología por la UNAM. Profesor e Investigador del Departamento de Alimentos y Biotecnología de la Facultad de Química de la UNAM.

EL TLACUACHE

Una antigua leyenda mesoamericana cuenta que el animalito que se conoce en México como Tlacuache, fue quien llevó el fuego al hombre, cuando era exclusivo de los dioses. El tlacuache robó una brasa de la hoguera, la guardo en su bolsa marsupial y se la dio a los hombres. Durante la hazaña se quemó la cola. Es por esto que es “el pequeño come fuego”, o mejor aún, el “Prometeo mexicano”.

Fernando Cervantes Reza. Biólogo por la Facultad de Ciencias, UNAM. Maestro y Doctor por la Universidad de Kansas Estados Unidos. Se especializa en mamíferos, biogeografía y genética de la conservación.