Los océanos cubren aproximadamente el 70% de la superficie de nuestro planeta. La profundidad promedio de los mares a nivel mundial es cercana a los 3000m, sin embargo, más allá de los 200m de profundidad, sabemos poco acerca de la vida marina, del denominado “mar profundo”. En las tres últimas décadas, el uso de sumergibles y vehículos autónomos ha permitido realizar la exploración de las regiones más profundas del océano. El mar profundo se encuentra permanentemente en total oscuridad, las presiones hidrostáticas son muy elevadas, la temperatura del agua es baja y la supervivencia de una gran parte de los organismos depende del alimento producido por la fotosíntesis en la superficie.

Pedro López Garrido es Biólogo egresado de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, realizó su maestría en Biología Marina en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, donde actualmente también estudios de doctorado en conjunto con la Universidad de Cádiz de España. Desde el año 2004 es investigador de la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Así mismo, es perito certificado en Evaluación del Patrimonio Subacuático miembro del Colegio de Biólogos de México y del Comité Editorial de la Revista Simbiosis.

En el julio de 2017 se publicó el libro «Los Plaguicidas Altamente Peligrosos en México» con la participación de 35 autores, siendo el M.C. Fernando Bejarano González el coordinador y editor de esta importante y necesaria obra. En la Introducción, Fernando Bejarano señala: “Este libro es un informe sobre el contexto internacional y el panorama nacional de los llamados plaguicidas altamente peligrosos. Los plaguicidas son un concepto genérico que incluye a las sustancias tóxicas, que se denominan insecticidas cuando se busca controlar insectos, fungicidas cuando se trata de hongos, o herbicidas en el caso de plantas indeseables, entre los usos más generalizados. En este informe nos referimos a los plaguicidas de síntesis química, que debido a sus características particulares de peligrosidad pueden provocar daños a la salud y el medio ambiente, a corto o largo plazo, por lo que algunos forman parte de convenios ambientales internacionales y un gran número de ellos están prohibidos en otros países, aunque se autorizan en México”.

Fernando Bejarano González. Sociólogo, egresado de la Universidad Iberoamericana; con Maestría en Ciencias en el área del desarrollo rural del Colegio de Posgraduados en Ciencias Agrícolas, en Montecillo, Estado de México. Es director de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en México (RAPAM) A.C.

Omar Arellano Aguilar. Profesor Asociado C de Tiempo Completo en el Departamento de Ecología y Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Su trabajo se ha enfocado a la eco- toxicología, evaluación de riesgo y diagnóstico ambiental. Es miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

En el julio de 2017 se publicó el libro «Los Plaguicidas Altamente Peligrosos en México» con la participación de 35 autores, siendo el M.C. Fernando Bejarano González el coordinador y editor de esta importante y necesaria obra. En la Introducción, Fernando Bejarano señala: “Este libro es un informe sobre el contexto internacional y el panorama nacional de los llamados plaguicidas altamente peligrosos. Los plaguicidas son un concepto genérico que incluye a las sustancias tóxicas, que se denominan insecticidas cuando se busca controlar insectos, fungicidas cuando se trata de hongos, o herbicidas en el caso de plantas indeseables, entre los usos más generalizados. En este informe nos referimos a los plaguicidas de síntesis química, que debido a sus características particulares de peligrosidad pueden provocar daños a la salud y el medio ambiente, a corto o largo plazo, por lo que algunos forman parte de convenios ambientales internacionales y un gran número de ellos están prohibidos en otros países, aunque se autorizan en México”.

Fernando Bejarano González. Sociólogo, egresado de la Universidad Iberoamericana; con Maestría en Ciencias en el área del desarrollo rural del Colegio de Posgraduados en Ciencias Agrícolas, en Montecillo, Estado de México. Es director de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en México (RAPAM) A.C.

Omar Arellano Aguilar. Profesor Asociado C de Tiempo Completo en el Departamento de Ecología y Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Su trabajo se ha enfocado a la eco- toxicología, evaluación de riesgo y diagnóstico ambiental. Es miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

Entre los ecosistemas forestales de México y Latinoamérica, se encuentran las selvas bajas caducifolias, también llamadas bosques tropicales deciduos, su nombre deriva de la baja estatura de los árboles que ahí habitan y porque tiran sus hojas en la época de menor precipitación pluvial, semejando un bosque de árboles secos pero con flores, los cuales se cubren de follaje durante la época de lluvias. Seguramente muchos han observado las selvas bajas, pues es el ecosistema que encontramos cuando viajamos a las playas de México, como Acapulco.

Alfredo López Caamal, es biólogo egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM, cuenta con una maestría en Ciencias por la misma institución y actualmente es Candidato a Doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología de la UNAM. Ha impartido más de 15 cursos en ecología, botánica y micología a nivel licenciatura y posgrado. Asimismo, cuenta con 7 artículos científicos publicados

El ahuehuete es un organismo arbóreo, cuyo nombre proviene de las raíces nahuas a- de atl que significa “agua”, y huehuetl, “viejo”, es decir, “viejo del agua”, lo que alude a su gran longevidad, y su crecimiento cerca del agua. El ahuehuete es considerado como el árbol nacional y su desarrollo está ligado a la historia de México desde la época prehispánica hasta nuestros días. Para hablar de esta especie arbórea tenemos como invitado a Jorge Rivero Martínez.

Jorge Rivero Martínez, Es Biólogo por la Universidad Autónoma Metropolitana. Miembro del comité organizador del Primer Congreso Internacional del Ahuehuete que se celebró en 2017. Actualmente trabaja en la Procuraduría Ambiental de la Ciudad de México y cuenta con acreditación para dictaminar sobre el arbolado. Ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales.

En las dos últimas décadas, el tema del agua ha adquirido una importancia estratégica, debido a lo escaso y al mal manejo de este recurso natural, por ejemplo, las prácticas que la contaminan. De igual manera, el proceso de privatización del agua potable es un tema muy polémico para la sociedad. En su conjunto, estos problemas han sido motivo de investigaciones de los académicos, así como de organismos oficiales y organizaciones no gubernamentales. En este programa se aborda la compleja problemática del agua en la Ciudad de México y se reflexiona sobre las políticas públicas y propuestas para solucionar algunos problemas, como la escasez. Para ello es necesario analizar los momentos históricos en que se legisló en torno al agua, la administración del vital líquido, así como la aplicación de diferentes técnicas hidráulicas, desde la época prehispánica, hasta nuestros días.

Felipe León Olivares es Químico por la Facultad de Química de la UNAM, realizó sus estudios de Doctorado en Ciencias en la especialidad de Investigaciones Educativas en el CINVESTAV-IPN. Es Profesor en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM, y en el Posgrado de Filosofía de la Ciencia. Su línea de investigación es la “Historia de la Química en México 1916-1971”. Ha publicado numerosos artículos y capítulos en libros.

José Mariano Mociño nació el 24 de septiembre de 1757 en Real de Minas de Temascaltepec, Estado de México. Botánico, zoologo, médico, es uno de los sabios mexicanos más relevantes, pero lamentablemente menos conocidos. Participó de manera destacada en la Real Expedición Botánica de Nueva España. Esta expedición fue una de las más complejas, entre muchas que organizó la Corona española durante el siglo XVIII. Fue difícil por la duración, por la extensión de sus recorridos pues llego hasta la Isla de Nutka en el actual territorio de Canadá, así como por la extraordinaria calidad y cantidad de los materiales que se reunieron. La botánica, durante el movimiento intelectual de la ilustración, atrajo la mirada de muchos países por los abundantes usos de plantas: agrícolas, medicinales, tintóreas, textiles, maderables, entre otras. No obstante de ser una expedición botánica también estudiaron plantas sin semillas y animales. Mociño murió en Barcelona en 1820 y han pasado casi dos siglos para que se conozca buena parte de su labor como naturalista.

José Luis Godínez Ortega. Doctor en Ciencias Marinas por el CINVESTAV, Unidad Mérida. Curador de la Colección de Algas y del Acervo Histórico del Herbario Nacional del Instituto de Biología de la UNAM. Investiga las Algas Marinas y la Historia de la Biología en México. Participó en el proyecto “La Real Expedición Botánica a Nueva España”, obra en 12 volúmenes publicada en el Centenario de la Fundación de la Universidad Nacional. Ha publicado otros libros sobre Creación del Instituto de Biología y sobre la Historia de la Botánica.

José Mariano Mociño nació el 24 de septiembre de 1757 en Real de Minas de Temascaltepec, Estado de México. Botánico, zoologo, médico, es uno de los sabio mexicanos más relevantes, pero lamentablemente menos conocidos. Participó de manera destacada en la Real Expedición Botánica de Nueva España. Esta expedición fue una de las más complejas, entre muchas que organizó la Corona española durante el siglo XVIII. Fue difícil por la duración, por la extensión de sus recorridos y por la extraordinaria calidad y cantidad de los materiales que se reunieron. La botánica, durante el movimiento intelectual de la ilustración, atrajo la mirada de muchos países por los abundantes usos de plantas: agrícolas, medicinales, tintóreas, textiles, maderables, entre otras. No obstante de ser una expedición botánica también estudiaron plantas sin semillas y animales. Mociño murió en Barcelona en 1820 y han pasado casi dos siglos para que se conozca buena parte de su labor como naturalista.

José Luis Godínez Ortega. Doctor en Ciencias Marinas por el CINVESTAV, Unidad Mérida. Curador de la Colección de Algas y del Acervo Histórico del Herbario Nacional del Instituto de Biología de la UNAM. Investiga las Algas Marinas y la Historia de la Biología en México. Participó en el proyecto “La Real Expedición Botánica a Nueva España”, obra en 12 volúmenes publicada en el Centenario de la Fundación de la Universidad Nacional. Ha publicado otros libros sobre Creación del Instituto de Biología y sobre la Historia de la Botánica.

La cuenca de México, en la cual está enclavada la capital del país, cuenta con un sistema hídrico muy interesante y complejo. Algunos hemos escuchado del origen lacustre y de la desaparición de los cinco lagos, que fueron parte de los relatos de Hernán Cortés y su ejército a su llegada a la Gran Tenochtitlán, para dar paso a la enorme mancha urbana en la que habitamos más de 15 millones de personas en la actual Ciudad de México. Pero, realmente pocos nos hemos preguntado ¿qué alimentaba a esos lagos? Y es ahí, donde entra la historia de al menos 43 ríos y arroyos, algunos perennes y otros sólo de temporal, que hoy en día tenemos prácticamente olvidados, a no ser por la nomenclatura de algunas calles y avenidas vehiculares que aún ostentan su nombre: Río Becerra, Río Mixcoac, Río de los Remedios, Río Consulado, Rio Magdalena.

En el imaginario colectivo muy pocos recuerdan que donde hoy transitan un sinnúmero de automóviles, antes transcurrían ríos; que, debajo de la capa de asfalto que hoy cubre esas calles, hay grandes tuberías en las cuales fluye el agua convertida en desecho. Y nos preguntamos: ¿Es que ha desaparecido todo vestigio de ese pasado?… No, aún no. Algunos de esos ríos subsisten en las montañas, especialmente en las zonas altas del Ajusco y en la Sierra de las Cruces. Para platicar de Los Ríos de la Ciudad de México, contamos hoy con: José María Nava Townsend.

José María Nava Townsend. Es Arquitecto y Maestro en Desarrollo Urbano por la Universidad Iberoamericana. Es profesor en dicha Universidad desde 1990. Coordinó la Licenciatura en Arquitectura de 2009 a 2017.

Los suplementos botánicos son productos que contienen combinaciones de hierbas medicinales, vitaminas, minerales, y aminoácidos, que se utilizan para complementar la dieta. Legalmente no son medicamentos, aunque muchas personas les atribuyen propiedades medicinales. Los suplementos alimenticios botánicos vienen en muchas presentaciones, por ejemplo: tabletas, cápsulas, polvos, barras energéticas y líquidos. Estos productos están disponibles en tiendas especializadas, así como en Internet; incluyen materiales vegetales, extractos, hierbas, algas, hongos macroscópicos, o combinaciones de estos. Los suplementos alimenticios cada vez adquieren mayor importancia económica y social, por lo cual es necesario desarrollar métodos para asegurar su autenticidad, calidad y seguridad.

Ezra cursó la Licenciatura y Maestría en Biología Experimental en la Universidad Autónoma Metropolitana, en México. Obtuvo su Doctorado en Farmacología y Química Medicinal en la Universidad del Pacifico, en los Estados Unidos, donde actualmente reside. Ha publicado más de 100 artículos científicos y de divulgación, así como informes técnicos sobre plantas medicinales. Actualmente es asesor en el American Botanical Council y en la Universidad Estatal de San Diego, California; también es consultor independiente sobre suplementos nutricionales