La vida diaria, laboral, doméstica parece predecible y rutinaria; sin embargo, si somos curiosos, al observar el entorno cotidiano, al hacer la comida, al barrer el patio, al tomar un cucharón de madera, una escoba de varas, una jícara, un estropajo, nos surgen varias preguntas: ¿De qué planta está hecho este objeto? ¿Cómo fue elaborado? ¿Dónde, cuándo y por qué lo compré? Muchos de los utensilios cotidianos nos parecen hermosos y nos traen recuerdos; pero también, también las golosinas, juguetes y adornos populares, como los mazapanes de pepita,trompos y máscaras, provocan la nostalgia de épocas pasadas, nostraen el bullicio del presente, amor, alegría, llanto, olores y sabores. La cotidianidad vegetal, nuestro tema de hoy, tiene como objetivo reencontrarnos con objetos de uso común que tienen valor estético y forman parte de nuestra cultura rica en colores, formas y recursos vegetales.

Abigail Aguilar Contreras es Bióloga y Maestra en Ciencias por la UNAM. Hasta su jubilación dirigió el Herbario del Instituto Mexicano del Seguro Social. Es autora de cuatro libros y muchos artículos científicos. En 2015 recibió el premio Martin de la Cruz que otorga la Secretaria de Salud, reconociendo así su fructífero trabajo en etnobotánica.

La guayaba es un fruto muy popular de origen americano que es utilizado para la elaboración de bebidas, ates y una variedad amplia de dulces populares en México y en otros países. Además de su uso como alimento, la guayaba ha sido conocida por sus propiedades medicinales desde tiempos precolombinos. En el Códice de la Cruz Badiano, se le conocía a la guayaba como xalxocotl (fruto agrio arenoso), el cual era usado para tratar problemas gastrointestinales. En nuestros tiempos, la guayaba se sigue utilizando para estos trastornos e incluso se han elaborado fitomedicamentos con extractos de sus hojas. Debido a sus múltiples usos, la guayaba ha sido introducida en un gran número de países, en donde es muy apreciada. Sin embargo, en algunas regiones se ha convertido en una especie invasora, poniendo en riesgo a los ecosistemas en los que se introduce.

Alfredo López Caamal, es Biólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México, tiene una maestría en ciencias por la misma institución, y actualmente es Candidato a Doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología de la UNAM. Ha impartido más de 15 cursos en ecología, botánica y micología a nivel licenciatura y posgrado, asimismo, cuenta con siete artículos científicos publicados.

Considerado como uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo el cambio climático es un problema con características únicas, sus impactos mayores serán en el largo plazo e involucra interacciones complejas entre procesos naturales (fenómenos ecológicos y climáticos), procesos sociales, económicos y políticos. Desde pautas meteorológicas cambiantes, que amenazan la producción de alimentos, hasta el aumento del nivel del mar, que incrementa el riesgo de inundaciones catastróficas, los efectos del cambio climático son de alcance mundial y de una escala sin precedentes. Si no se toman y aplican medidas a tiempo, será más difícil y costoso adaptarse a estos efectos en el futuro.

Maria de los Angeles Cauich García es Bióloga por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México y estudiante de Doctorado en el Posgrado de Ciencias del Mar y Limnología. Trabaja con la Doctora Maria Amparo Martínez Arroyo (Investigadora en el área de Aerosoles Atmosféricos en el Centro de Ciencias de la Atmosfera. UNAM) y el Dr. Lionel Denis (Investigador en el laboratorio de Oceanografía y Geociencias de la Universidad de Lille.1) con flujos de carbono en zonas costeras, en especial con CO2 y CH4 en diferentes interfases sedimento-agua-atmosfera

José Mariano Mociño nació el 24 de septiembre de 1757 en Real de Minas de Temascaltepec, Estado de México. Botánico, zoologo, médico, es uno de los sabios mexicanos más relevantes, pero lamentablemente menos conocidos. Participó de manera destacada en la Real Expedición Botánica de Nueva España. Esta expedición fue una de las más complejas, entre muchas que organizó la Corona española durante el siglo XVIII. Fue difícil por la duración, por la extensión de sus recorridos pues llego hasta la Isla de Nutka en el actual territorio de Canadá, así como por la extraordinaria calidad y cantidad de los materiales que se reunieron. La botánica, durante el movimiento intelectual de la ilustración, atrajo la mirada de muchos países por los abundantes usos de plantas: agrícolas, medicinales, tintóreas, textiles, maderables, entre otras. No obstante de ser una expedición botánica también estudiaron plantas sin semillas y animales. Mociño murió en Barcelona en 1820 y han pasado casi dos siglos para que se conozca buena parte de su labor como naturalista.
José Luis Godínez Ortega. Doctor en Ciencias Marinas por el CINVESTAV, Unidad Mérida. Curador de la Colección de Algas y del Acervo Histórico del Herbario Nacional del Instituto de Biología de la UNAM. Investiga las Algas Marinas y la Historia de la Biología en México. Participó en el proyecto “La Real Expedición Botánica a Nueva España”, obra en 12 volúmenes publicada en el Centenario de la Fundación de la Universidad Nacional. Ha publicado otros libros sobre Creación del Instituto de Biología y sobre la Historia de la Botánica.

La nochebuena es una planta que se utiliza desde tiempos prehispánicos como ornato y en rituales. En la actualidad es de suma importancia en la época navideña para el adorno de las casas. A pesar de ser nombrada flor, en realidad son hojas modificadas de color rojo, al centro de estas se encuentran agrupadas las verdaderas flores, muy pequeñas, de color amarillo.

Laura Trejo Hernández es Bióloga, Maestra y Doctora en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Actualmente es Catedrática del CONACYT en el Instituto de Biología de la UNAM, Unidad de Tlaxcala, en el Laboratorio Regional de Biodiversidad y Cultivo de Tejidos Vegetales.

Los océanos cubren aproximadamente el 70% de la superficie de nuestro planeta. La profundidad promedio de los mares a nivel mundial es cercana a los 3000m, sin embargo, más allá de los 200m de profundidad, sabemos poco acerca de la vida marina, del denominado “mar profundo”. En las tres últimas décadas, el uso de sumergibles y vehículos autónomos ha permitido realizar la exploración de las regiones más profundas del océano. El mar profundo se encuentra permanentemente en total oscuridad, las presiones hidrostáticas son muy elevadas, la temperatura del agua es baja y la supervivencia de una gran parte de los organismos depende del alimento producido por la fotosíntesis en la superficie.

Pedro López Garrido es Biólogo egresado de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, realizó su maestría en Biología Marina en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, donde actualmente también estudios de doctorado en conjunto con la Universidad de Cádiz de España. Desde el año 2004 es investigador de la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Así mismo, es perito certificado en Evaluación del Patrimonio Subacuático miembro del Colegio de Biólogos de México y del Comité Editorial de la Revista Simbiosis.

En el julio de 2017 se publicó el libro «Los Plaguicidas Altamente Peligrosos en México» con la participación de 35 autores, siendo el M.C. Fernando Bejarano González el coordinador y editor de esta importante y necesaria obra. En la Introducción, Fernando Bejarano señala: “Este libro es un informe sobre el contexto internacional y el panorama nacional de los llamados plaguicidas altamente peligrosos. Los plaguicidas son un concepto genérico que incluye a las sustancias tóxicas, que se denominan insecticidas cuando se busca controlar insectos, fungicidas cuando se trata de hongos, o herbicidas en el caso de plantas indeseables, entre los usos más generalizados. En este informe nos referimos a los plaguicidas de síntesis química, que debido a sus características particulares de peligrosidad pueden provocar daños a la salud y el medio ambiente, a corto o largo plazo, por lo que algunos forman parte de convenios ambientales internacionales y un gran número de ellos están prohibidos en otros países, aunque se autorizan en México”.

Fernando Bejarano González. Sociólogo, egresado de la Universidad Iberoamericana; con Maestría en Ciencias en el área del desarrollo rural del Colegio de Posgraduados en Ciencias Agrícolas, en Montecillo, Estado de México. Es director de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en México (RAPAM) A.C.

Omar Arellano Aguilar. Profesor Asociado C de Tiempo Completo en el Departamento de Ecología y Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Su trabajo se ha enfocado a la eco- toxicología, evaluación de riesgo y diagnóstico ambiental. Es miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

En el julio de 2017 se publicó el libro «Los Plaguicidas Altamente Peligrosos en México» con la participación de 35 autores, siendo el M.C. Fernando Bejarano González el coordinador y editor de esta importante y necesaria obra. En la Introducción, Fernando Bejarano señala: “Este libro es un informe sobre el contexto internacional y el panorama nacional de los llamados plaguicidas altamente peligrosos. Los plaguicidas son un concepto genérico que incluye a las sustancias tóxicas, que se denominan insecticidas cuando se busca controlar insectos, fungicidas cuando se trata de hongos, o herbicidas en el caso de plantas indeseables, entre los usos más generalizados. En este informe nos referimos a los plaguicidas de síntesis química, que debido a sus características particulares de peligrosidad pueden provocar daños a la salud y el medio ambiente, a corto o largo plazo, por lo que algunos forman parte de convenios ambientales internacionales y un gran número de ellos están prohibidos en otros países, aunque se autorizan en México”.

Fernando Bejarano González. Sociólogo, egresado de la Universidad Iberoamericana; con Maestría en Ciencias en el área del desarrollo rural del Colegio de Posgraduados en Ciencias Agrícolas, en Montecillo, Estado de México. Es director de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas en México (RAPAM) A.C.

Omar Arellano Aguilar. Profesor Asociado C de Tiempo Completo en el Departamento de Ecología y Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Su trabajo se ha enfocado a la eco- toxicología, evaluación de riesgo y diagnóstico ambiental. Es miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

Entre los ecosistemas forestales de México y Latinoamérica, se encuentran las selvas bajas caducifolias, también llamadas bosques tropicales deciduos, su nombre deriva de la baja estatura de los árboles que ahí habitan y porque tiran sus hojas en la época de menor precipitación pluvial, semejando un bosque de árboles secos pero con flores, los cuales se cubren de follaje durante la época de lluvias. Seguramente muchos han observado las selvas bajas, pues es el ecosistema que encontramos cuando viajamos a las playas de México, como Acapulco.

Alfredo López Caamal, es biólogo egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM, cuenta con una maestría en Ciencias por la misma institución y actualmente es Candidato a Doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología de la UNAM. Ha impartido más de 15 cursos en ecología, botánica y micología a nivel licenciatura y posgrado. Asimismo, cuenta con 7 artículos científicos publicados

El ahuehuete es un organismo arbóreo, cuyo nombre proviene de las raíces nahuas a- de atl que significa “agua”, y huehuetl, “viejo”, es decir, “viejo del agua”, lo que alude a su gran longevidad, y su crecimiento cerca del agua. El ahuehuete es considerado como el árbol nacional y su desarrollo está ligado a la historia de México desde la época prehispánica hasta nuestros días. Para hablar de esta especie arbórea tenemos como invitado a Jorge Rivero Martínez.

Jorge Rivero Martínez, Es Biólogo por la Universidad Autónoma Metropolitana. Miembro del comité organizador del Primer Congreso Internacional del Ahuehuete que se celebró en 2017. Actualmente trabaja en la Procuraduría Ambiental de la Ciudad de México y cuenta con acreditación para dictaminar sobre el arbolado. Ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales.