En las culturas prehispánicas las guacamayas eran consideradas dioses por sus colores: amarillo como el sol, rojo como el fuego y azul como el cielo; no obstante, en la actualidad son enjauladas y tratadas como mascotas. Desde 1970 esta especie se encuentra en peligro de extinción debido a la caza ilegal y la tala de las selvas. Para comercializarlas, los polluelos son robados de sus nidos, los transportan hacinados y mal alimentados, de tal forma que sólo uno de cada 10 sobrevive. En el pasado, se encontraban guacamayas hasta Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Campeche. Hoy, solo ocasionalmente son vistas en el corredor selvático que sobrevive entre Guatemala, Chiapas y Oaxaca. Sin embargo, existen proyectos para rescatarlas. Hasta el momento han liberado aproximadamente 100 guacamayas rojas en los Tuxtlas, Veracruz. Para el éxito de estos esfuerzos es fundamental la educación ambiental para crear conciencia en los habitantes de las comunidades campesinas sobre la importancia de las guacamayas, fomentar su cuidado y alimentación, protegerlas de los cazadores. Estas acciones fomentan el ecoturismo y la economía local

Patricia Escalante, es Bióloga, Maestra y Doctora en Ciencias por la UNAM. Investigadora del Departamento de Zoología del Instituto de Biología de la misma Universidad. Se especializa en la conservación de aves silvestres, en especial guacamayas.